El mito del teléfono que nos espía

IMAGE: Alexlmx - 123RFRecientemente, en comentarios surgidos en clases y conferencias, estoy volviendo a ver aparecer el mito de que Facebook y otras compañías utilizan las conversaciones de los usuarios a través de servicios de mensajería instantánea, de llamadas telefónicas o incluso simplemente cuando el smartphone está cerca – prácticamente a todas las horas del día – para adaptar mensajes publicitarios a sus intereses.

El mito lleva muchos años circulando, con todo tipo de “demostraciones palmarias” supuestamente documentadas, algunas provenientes de usuarios que afirmaban haber recibido anuncios de productos para curar el dolor de garganta y la amigdalitis precisamente después de haber escrito en WhatsApp que tenían la garganta irritada, anuncios de comida para gatos tras haber comentado que estaban pensando en tener un gato, o incluso profesores que afirmaban que esta práctica era cierta.

Lisa y llanamente: no es así. Es falso. Mentira. Una teoría de la conspiración, un mito, un bulo, una propagación de una información llamativa, que a todos cuando nos lo comentan nos evoca alguna vez en la que posiblemente nos ocurrió, y que resuena con otros conceptos que escuchamos habitualmente sobre la progresiva erosión de nuestra privacidad. El asunto ha sido descrito en muchas ocasiones en fact-checkers como Snopes, categóricamente negado por la compañía en notas oficiales en varias ocasiones, y hasta se han desarrollado apps como prueba de concepto de que podría hacerse, pero no se hace.

Que haya aplicaciones de Facebook que habiliten el micrófono para algunas cosas cuando el usuario lo solicita no supone una demostración de que nos estén espiando. Que surja una vulnerabilidad en el protocolo de cifrado de WhatsApp que hipotéticamente permitiría leer las conversaciones de los usuarios no conlleva de manera inmediata que sea una vulnerabilidad introducida por la compañía para leer nuestros mensajes y adaptarnos publicidad a los temas que hemos mencionado en ellos. Sí, WhatsApp, tras la adquisición de Facebook, es algo menos privada y una parte de la información que genera es utilizada para completar nuestro perfil, pero no escuchando ni leyendo nuestras conversaciones. El contenido de lo que hablamos o escribimos está cifrado y ni siquiera la compañía puede descifrarlo, ni siquiera aunque se lo demande un juez. Que nuestro micrófono pueda ser habilitado subrepticiamente por una app para escucharnos es algo que, aunque técnicamente posible, se restringe a las películas sobre espías, pero no tiene lugar en el contexto de las operaciones comerciales de ninguna compañía. Que lo pienses o lo comentes con tus amigos no te convierte en un enterado, sino en un magufo.

Las coincidencias entre conversaciones y anuncios son eso, coincidencias. Pueden responder a muchas cosas, y que jures y perjures que no has hablado con nadie sobre safaris hasta ahora y que de repente, tras comentarlo con un amigo, no paras de ver anuncios de safaris no demuestra nada: puede que cualquiera de tus amigos o personas de tu red lo hayan hecho, y no puedes controlar los contextos de todos ellos. El mundo está lleno de casualidades, y son ni más ni menos que eso, casualidades, del mismo modo que no paras de ver coches rojos tras comprarte un coche rojo o no paras de ver embarazadas cuando empiezas a pensar en tener un hijo. Es un fenómeno de atención selectiva o, simplemente, una casualidad. No nos dejemos llevar por rumores infundados y no acusemos a las compañías tecnológicas de convertir el mundo en el 1984 de Orwell… sí, el mundo está derivando peligrosamente hacia el 1984 de Orwell, pero no precisamente porque sean las compañías tecnológicas las que lo hacen, sino más bien otros actores.

Bastantes preocupaciones tenemos ya con nuestra privacidad y seguridad – yo, que no soy nadie especialmente amenazado o interesante, llevo permanentemente instalada una VPN en mi smartphone y ordenador – como para, encima, andar pensando que nuestros dispositivos nos escuchan cuando no nos enteramos. Dejemos tranquilas las teorías de la conspiración.

 

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Yo para ser feliz quiero un camión…

Tesla Semi (IMAGE: Tesla)

Como el legendario clásico del rock’n roll español de Loquillo y los Trogloditas, “Yo para ser feliz quiero un camión“. Y no me refiero a mí mismo, que nunca he tenido  demasiada pasión por la carretera en ninguno de sus sentidos, sino a las sensaciones que produce la presentación, la pasada noche en Los Angeles, del nuevo Tesla Semi, un monstruo (utilizando la terminología de la propia compañía, un BAMF 🙂 con una aerodinámica impresionante y un aspecto de película futurista, con una autonomía de más de 800 kilómetros a plena carga, media hora de tiempo de recarga, y unas prestaciones de aceleración, seguridad y autoconducción desconocidas en la categoría.

Hay una versión abreviada de la presentación en 9 minutos que la cubre de manera muy razonable, y en la que se ve cómo se puede presentar algo como un camión, industrial y habitualmente no considerado un fenómeno de masas, en un evento casi orientado a masas y medios de todo tipo, pero sin perder la sensibilidad con las demandas y necesidades de quienes conducen un camión.

El camión presentado ayer comenzará su fabricación en 2019 y no estará en el mercado hasta 2020, lo que lleva a plantearse las intenciones de la compañía en este sentido. ¿Camiones eléctricos? Aunque posiblemente no lo supieras, hablamos de un segmento de mercado en claro crecimiento, sobre todo debido a las demandas medioambientales exigidas de manera creciente por cada vez más ciudades, y tanto Daimler como Volkswagen, Cummins o Nikola llevan tiempo trabajando en el tema, aunque dado que no son Tesla y no tienen, por tanto, su capacidad de convocatoria, únicamente los especialistas en la industria se habían enterado.

¿Qué pretende Tesla entrando en una categoría como esta, tan aparentemente diferente de la que ocupa actualmente, y anunciando un vehículo que no estará disponible hasta el 2020? Ni más ni menos que aspirar a definirla, a influenciar su desarrollo, y a ser considerado un líder tecnológico aprovechando el paraguas que le brinda su visibilidad en el mundo del automóvil. Que Tesla, una compañía no comparable en términos de producción total con prácticamente ninguna de las empresas de automoción tradicionales, sea considerada un líder tecnológico que marca la pauta de la industria es algo que muy pocos discuten, y lo hace no solo gracias a la personalidad de un fundador con una proyección mediática espectacular, sino también merced a una cuidada estrategia de presentación de productos, aunque posteriormente le pueda resultar muy complicado ajustarse a la producción anunciada. Pasar de ser una pequeña compañía que fabrica vehículos de muy alta gama a convertirse en otra que anuncia un modelo que podríamos considerar en una escala medio-alta supone una complejidad enorme, y no ser capaces de cumplir con lo prometido ha supuesto una importante caída en las expectativas de valor de la compañía.

La permanente lucha de la compañía con su volumen de producción a corto y medio plazo contrasta, por tanto, con la idea de una línea de productos en constante expansión: además de presentar el ya comentado camión, Tesla presentó también por sorpresa un roadster, un vehículo deportivo con unas prestaciones brutales, que tampoco estará en el mercado antes de 2020, pero que viene a completar una línea que precisaba de un factor de atracción, de un vehículo en modo “objeto de deseo”, que además, incentivase a los que lo quieren a adelantar dinero para su reserva, en una estrategia de apalancamiento en el cliente que resultaría seguramente imposible de plantear para ninguna otra marca de automoción.

Si quieres ver cómo serán los camiones en el futuro, seguramente vayan a parecerse bastante a eso que Tesla ha presentado hoy. Aspirar a marcar las tendencias y a ser visto como líder tecnológico de una categoría es algo que no resulta sencillo, pero que sin duda, la compañía de Musk lleva a cabo notablemente bien. En la visión estratégica de Elon Musk, lo importante es el trabajo de definición, creación y presentación: cumplir rigurosamente con las fechas y plazos es algo que queda más “para el detalle fino”. Es muy posible que cuando muchos piensen en camiones, vayan a tener en la cabeza a partir de ahora una imagen, la del vehículo de Tesla, que no veremos rodando por las carreteras hasta 2020… pero que a todos los efectos, ya se ha presentado como lo que muchos camiones quieren ser cuando sean mayores. Ahora queda lo más difícil: convertirlo en realidad.

 

 

 

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Devorando sensores: el futuro de la medicina

Abilify MyCiteLa Food and Drug Administration (FDA) norteamericana aprueba un una presentación de un medicamento antipsicótico para el tratamiento de algunos cuadros de desórdenes como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, cuya particularidad es que incluye en la píldora un sensor que, tras disolverse la cubierta, es activado por los ácidos estomacales y envía una señal a un parche colocado en la piel, que se comunica con una aplicación que permite registrar la ingestión. El desarrollo del sensor ya había sido aprobado en 2012, esta es su primera incorporación a un tratamiento.

¿Qué tiene de interesante una píldora que registra su ingestión? En primer lugar, que incide en la llamada adherencia al tratamiento, una variable fundamental en Medicina que describe hasta qué punto un paciente sigue correctamente el tratamiento prescrito. Obviamente, un tratamiento solo funciona cuando es seguido, pero esa idea tan simple encuentra problemas que van desde el simple olvido de una dosis, hasta casos más complejos en los que el paciente no quiere tomar su medicación, la confunde o comete errores de manera sistemática, como puede ser habitual en edades avanzadas o en enfermedades mentales.

La adherencia al tratamiento puede mejorarse con recordatorios, mensajes o aplicaciones que permitan alertar al paciente de la necesidad de ingerir su medicación. La llegada del Apple Watch, por ejemplo, un dispositivo que habitualmente llevamos durante todo el día en la muñeca y que no nos quitamos, se ha querido vincular con cuestiones como la mejora de la adherencia a tratamientos o el control de constantes vitales como la frecuencia cardíaca o la tasa respiratoria, lo que puede permitir, por ejemplo, detectar trastornos como la apnea del sueño o la hipertensión. Ahora, comenzamos a explorar la posibilidad de situar los sensores ya no pegados a la piel en nuestra muñeca, sino incluso en el interior de nuestro cuerpo.

En realidad, una vez abierta la posibilidad de ingerir un sensor, las posibilidades pueden ser múltiples. British Airways registró el pasado año una patente para una pastilla con varios sensores que puede ser suministrada a los viajeros en vuelo, y que permite registrar variables para averiguar si un viajero tiene hambre, frío o en qué fase del sueño se encuentra. Esa información podría ser utilizada para ajustar, por ejemplo, el momento en que se debe servir la comida, parámetros como la luz y temperatura de la cabina, ofrecer una manta, etc. Las posibilidades de configuración de los sensores puede ser muy variadas: existen ya descripciones de tecnologías que permitirían dotar a una píldora con una microcámara que emplearía luz fluorescente para la detección y diagnóstico de determinados tumores cancerosos en el tracto gastrointestinal.

Claramente, la sensorización a cada vez más niveles supone una de las avenidas de investigación más interesantes en el mundo de la medicina. En pocos años, he pasado de controlar algunas de mis constantes vitales únicamente cuando me encontraba mal o cuando iba al médico, a tener sensores en mi muñeca que registran de manera habitual múltiples variables. Situar esos sensores en otros sitios, incluido el interior de nuestro cuerpo, es tan solo un paso más. La medicina se está redefiniendo en función de las posibilidades que proporciona la tecnología, y llevándonos a un entorno completamente diferente, que requerirá una drástica redefinición de muchos conceptos, incluidos algunos de los más fundamentales. Nos queda mucho por ver…

 

 

 

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Ya… y los coches volarán!

TerrafugiaLa idea del coche volador lleva siendo utilizada como sinónimo del futuro desde hace muchas décadas, sin ningún desarrollo significativo que le otorgue visos de convertirse en realidad. La percepción de peligrosidad intrínseca derivada de la actividad, la regulación del espacio aéreo, la dificultad de manejo de los aparatos que requería un entrenamiento importante o su precio sitúa la idea de desplazarnos de un sitio a otro por el aire en el plano de los futuribles, de las cosas que, por lo general, no esperamos ver como normales dentro de nuestro horizonte temporal.

Sin embargo, una serie de desarrollos y noticias recientes parecen acercar cada vez más la idea al ámbito de lo viable. Geely, el holding chino propietario de Volvo, adquiere Terrafugia, una de las compañías veteranas en este terreno, fundada en 2006 por un grupo de ingenieros y MBAs del MIT. Tuve la ocasión de conocer a Carl Dietrich, su fundador, en el Powerful Ideas Summit de Valencia en 2007, un ingeniero brillante que había financiado la creación de la compañía con el importe del Lemelson–MIT Prize, el premio más importante otorgado a inventores en los Estados Unidos, y ya generaba una seguridad impresionante a pesar del largo camino que le quedaba por recorrer para dejar de ser considerados poco menos que una locura.

La adquisición de la compañía tiene como misión “convertir los coches voladores en una realidad”, y se une a otra serie de compañías intentándolo. Por un lado, Airbus, claramente una de las “reinas de los cielos” en la actualidad, afirma que su Vahana, un aparato eléctrico con capacidad de despegue y aterrizaje vertical, comenzará con pruebas definitivas a finales de este mismo año 2017. Su gran competidora histórica, Boeing, ha adquirido recientemente Aurora, una de las compañías que colaboran con Uber y con la NASA en el desarrollo de sus taxis voladores, que tendrían como objetivo comenzar su actividad en Dallas y Dubai en el año 2020. En Dubai, de hecho, están empeñados en esta visión, y ya han hecho algunas pruebas en ese sentido. A ellas se unen startups aún en fase de escasa visibilidad creadas por emprendedores como Larry Page con su patrimonio personal en instalaciones próximas a Google como Zee.Aero o Kitty Hawk, que suponen un interés en el tema que difícilmente podría ser calificado de poco realista. Según informes de la NASA desarrollados en 2015 por Mark Moore, un ingeniero aeronáutico recientemente incorporado a Uber, las posibilidades de los vehículos de despegue vertical para uso civil son perfectamente reales, y pronto podrían llegar a tener el precio y la ubicuidad que hoy tiene un taxi convencional

Adquisiciones, startups, planes de compañías consolidadas y nuevos conceptos, como el de servicio o el de vuelo completamente autónomo, como cartas de realidad de una idea que lleva décadas comentándose, pero a la que nunca se había llegado a dar demasiada credibilidad. Si no pensaste que llegarías a ver coches voladores más allá de las películas de ciencia-ficción y los dibujos animados, vete pensándolo de nuevo. La innovación discurre a más velocidad de lo que muchas veces podemos llegar a pensar.

 

 

 

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Asistentes conversacionales y estafadores

IMAGE: Alex Millos - 123RFEl concepto del advance fee fraud, o 419 scam (conocido así por el artículo del código penal nigeriano correspondiente al fraude) es casi tan antiguo como la propia internet, pero si nos atenemos a su abundancia, parece evidente que siguen existiendo incautos que caen en él y que, posiblemente por vergüenza, no llegan nunca a denunciarlo.

La idea es completamente simple: recibes un correo que te ofrece una cantidad de dinero (una herencia, un depósito que se pretende sacar de un país corrupto, un premio de lotería que nos ha correspondido por un supuesto error, etc.) y que, en caso de ser contestado, pasa a reclamar progresivamente pequeñas cantidades en concepto de gastos que van siendo entregadas a cuenta de un pago que, obviamente, nunca llega a producirse. En el fondo, pura aritmética: enviar el timo en forma de correo indiscriminado resulta tan barato, que con que sea capaz de obtener una respuesta de un incauto entre varios millones, el esquema ya resulta rentable.

A cuenta de las famosas estafas hemos visto de todo: personas que se dedican a intentar hacer perder tiempo o recursos a los estafadores – un “deporte” que hasta tiene nombre, scam baiting – o incluso sitios ya famosos como 419-eaters, dedicados a ridiculizarlos. Ahora, llega lo último en lucha contra los timadores: una organización sin ánimo de lucro neozelandesa, Netsafe, diseña un asistente conversacional, un chatbot, que contesta a ese tipo de mensajes mediante elaborados esquemas conversacionales en los que se hace pasar por una posible víctima, destinados a hacer perder el tiempo al timador con respuestas dilatorias que – obviamente – no van a ningún sitio, y que únicamente tratan de distraerlo para conseguir que incurra en un gasto de recursos y de paciencia.

El asistente se denomina Re:scam, tiene cuatro modelos básicos utilizados habitualmente por los estafadores – el de la cuenta bancaria, el del supuesto heredero, el de la transferencia y el de las fotografías comprometedoras – y basta con reenviarle el correo recibido para activar la contestación, con la promesa de que la cuenta de correo original que recibió el mensaje nunca será utilizada en el intercambio con el estafador. Tras comprobar que el correo es efectivamente un intento de estafa, la herramienta pasa a responder. Algunas de las respuestas, en las que se pretende hacer pasar al remitente por una persona mayor, incauta o ingenua susceptible de caer en la estafa, resultan verdaderamente graciosos, y en algunos casos, se logra mantener al estafador entretenido durante cuatro o cinco rondas de conversación. Como hace años comentaba Michael Berry, el fundador de 419-eater, “cada minuto que el estafador gasta comunicándose conmigo es un minuto que no está estafando a otra víctima”. 

No sé si es la mejor manera de responder a este tipo de esquemas  – por lo general lo más práctico es simplemente ignorarlos, y más teniendo en cuenta que los filtros anti-spam mejoran cada día más y que si quieres leer esos mensajes te tienes que ir a buscarlos específicamente al fondo de la carpeta correspondiente – pero sí es una prueba interesante de cómo mejoran ese tipo de asistentes conversacionales y cómo pueden hacerse funcionar configurándolos con un propósito determinado. En realidad, se trata de un intento de romper la aritmética del sistema: si logras que contestar a esos correos sea tan barato y automatizado como enviarlos, y consigues que cada respuesta obligue al estafador a incurrir en costes adicionales y atención personal, puedes llegar supuestamente a convertir el sistema en absurdo. Por lógica, supongo que esto acabará en que los propios estafadores tengan también robots conversacionales contestando esos mensajes de manera automática con correos preformateados, y a que se genere una conversación completamente absurda y eterna entre dos máquinas intentando timarse una a la otra. Pero en último término, lo de intentar “timar al timador” resulta hasta terapéutico… 🙂

 

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Marc Márquez estrena BMW M4 CS con su sexto título mundial de motociclismo

Marc Márquez BMW M4 CS

Ayer por la tarde en el Circuit de la Comunitat Valenciana, el piloto español Marc Márquez recibía las llaves de su nuevo coche. Sí, tan solo han pasado unas semanas desde que lo vimos recibiendo su nuevo Honda Civic Type R, pero esta vez el coche se lo ha ganado por méritos propios.

Porque por quinta vez, Marc Márquez ha ganado el BMW M Award que la división de coches deportivos concede al mejor piloto de MotoGP en entrenamientos. Este año, el premio era un precioso y espectacular BMW M4 CS de 460 CV.

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Sebastian Vettel y Ferrari vuelven a lo más alto del podio en Brasil

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Victoria de Sebastian Vettel en el Gran Premio de Brasil de Fórmula 1. El piloto de Ferrari aprovechó el error de Hamilton en clasificación para sumar una nueva victoria a esta temporada. La segunda posición fue para Valtteri Bottas seguido por el Campeón del Mundo que ha firmado una impresionante remontada.

La salida del Gran Premio de Brasil no decepcionó un año más. Valtteri Bottas salía desde la pole position por delante de los dos Ferrari. El de Mercedes a pesar de hacer unos primeros metros competitivos se encontró con un Sebastian Vetttel que frenó más tarde por el interior y que se coló en la primera posición.

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Hijo mío, hay que admitirlo: así serán los coches cuando seas mayor

Historia del Seat Ibiza

En los tiempos que nos ha tocado vivir, la movilidad está cambiando a pasos agigantados. Estamos en un momento clave en el devenir de la sociedad moderna, en la que los coches están mutando drásticamente tanto en sus funciones y prestaciones como en el lo que supone tener un vehículo en propiedad.

Hace dos semanas nació mi primer hijo. En esas múltiples reflexiones que un padre primerizo hace sobre cómo será la vida de ese ser en los próximos años, me planteaba si el primogénito seguirá con el legado inciado por su abuelo, reconocido periodista de motor, y continuado por su padre, también trabajando en comunicación del mundo del automóvil. Viendo que así serán los coches cuando él sea mayor, veo complicado que pueda dar continuidad a ese legado.

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Los 14 coches con el nombre más cool de la historia

14 coches con el nombre más cool de la historia

De entre todas las variables que los fabricantes ante de tomar en cuenta a la hora de crear un automóvil hay una que parece poca cosa, pero puede ser determinante: el nombre. Una mala elección puede dar notoriedad a tu coche, pero no necesariamente por ser positivo; todos recordamos el Mitsubishi Pajero y otros ejemplos desafortunados.

El ser humano es así, tiende a recordar los ejemplos negativos o a fijarse en ellos, pero pocas veces en los nombres de un coche que resultó ser de lo más cool o acertado. Y es que al igual que un agente secreto serio y eficaz -al menos, en el cine- no puede llamarse Anacleto (mejor James Bond o Jason Bourne), un deportivo ha de tener un nombre adecuado. Estos son los 14 ejemplos de los coches con el nombre más cool de la historia.

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Cuando ser Campeón de Fórmula 1 no te impide cometer errores. Por Lewis Hamilton

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A falta de dos carreras para finalizar la temporada 2017 de Fórmula 1, Lewis Hamilton ya es el flamante Campeón del Mundo tras una temporada en la que ha conseguido superarse a sí mismo. Sus registros han sido inmejorables y tremendamente regulares, hasta ahora.

Sin embargo, con el Campeonato del Mundo ya decidido, en la clasificación del Gran Premio de Brasil el británico cometió un error de novato más propio de otras jóvenes promesas como Lance Stroll, que como la de un cuatro veces Campeón del Mundo de Fórmula 1. Y los muros de Sao Paolo, no perdonaron.

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Tecnología, movilidad y eficiencia energetica