Hemos conducido el Infiniti Q60, un nuevo y equilibrado coupé que no solo destaca por su diseño

Infiniti Q60 toma de contacto

Llega un nuevo e interesante oponente que pretende plantar cara al dominio alemán de Audi, BMW y Mercedes (con el permiso del Lexus RC) en el segmento de las berlinas coupés. Se llama Infiniti Q60 y por su llamativo diseño no pasará desapercibido.

El Infiniti Q60 es el producto final que ha derivado de aquel precioso prototipo presentado en el Salón de Detroit de hace dos años, el cual adelantaba las líneas de un nuevo coupé de diseño elegante y deportivo. Hemos conducido el Infiniti Q60 que se pone hoy mismo a la venta en los concesionarios españoles y te contamos con todo detalle qué ofrece y qué nos ha parecido en esta primera toma de contacto.

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Esta empresa transforma en negros tus AirPods por un 'módico' precio

Blackpods

¿Te encantan los AirPods pero hubieras preferido que fueran negros haciendo juego con tu iPhone ‘jet black’? Pues bien, ya no es necesario que esperes a que se confirmen las sospechas de que Apple lanzará una versión en ese color. Una start up ha aprovechado esta carencia para proponer la transformación de tus AirPods originales en negros.

Pagando, claro.

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BMW plantará cara al Tesla Model 3 con un futuro i5 con nivel 3 (o más) de conducción autónoma

BMW Vision Next 100

Hace sólo unos días que Héctor Ares nos contaba los planes de futuro de BMW, pero uno podría haberse escapado. Dentro de los planes de la marca alemana está posicionarse como el referente europeo en cuanto a movilidad sostenible y, por lo tanto, quieren plantar cara a la ofensiva global de Tesla.

Por el momento ya tienen el i3 y el i8, dos vehículos que parecen sacados de dentro de 20 años. A éstos se podría añadir en 2021 un nuevo integrante de la familia i totalmente eléctrico: el BMW i5. Como su nombre indica, se posicionará entre los dos modelos existentes y será la peor pesadilla del Tesla Model 3.

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Apple adquiere la compañía israelí de reconocimiento facial 'RealFace'

reconocimiento facial

El rumor relacionado con la llegada del reconocimiento facial al iPhone cada vez toman más sentido. De acuerdo a MacRumors, la compañía de la manzana acaba de adquirir RealFace, una firma de ciberseguridad especializada en el desarrollo de tecnología de reconocimiento facial, como una alternativa a los métodos de identificación actuales.

El diario ‘Times of Israel’ fue el encargado de confirmar la noticia, asegurando que la empresa fundada en 2014 fue adquirida por Apple por varios millones de dólares. Incluso, de acuerdo al medio, la startup de origen israelí desarrolló una tecnología única de reconocimiento facial que integra la inteligencia artificial y “devuelve la percepción humana a los procesos digitales”. Continue reading Apple adquiere la compañía israelí de reconocimiento facial 'RealFace'

¿Es este anuncio del Renault 4L el mejor spot que pudo tener el 4L hace casi 35 años? Razona tu respuesta

Renault R4

El Renault 4L es una de esas modestas joyas de la Historia del Automóvil que lo mismo te sirve para un barrido que para un fregado: coges uno y lo pones a moverse como si fuera un SUV y cumple, pillas otro y lo pones a hacer off-road y cumple, preparas otro más y te lo llevas para participar en el Spain Classic Raid… y cumple sobradamente.

Hoy abrimos el baúl de los recuerdos para contemplar cómo se vendía en España el Renault 4L allá por el año 1983. Y para completar y para tener con qué comparar, veremos otro par de spots bastante diferentes, además de una ristra de anuncios de la versión furgoneta del Renault 4.

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El coche volador de PAL-V está aún más cerca, aunque sigue siendo igual de caro

Pal V Coche Volador 1

Si alguna vez en tu vida has soñado con tener tu propio coche volador con el que los atascos no sean más que un vago recuerdo del pasado deberías saber que PAL-V, la empresa holandesa que estaba trabajando en un proyecto de híbrido entre coche y girocóptero, ha dado el siguiente paso.

Los prototipos del PAL-V Liberty, que así se llamará finalmente, son plenamente funcionales y han cumplido con los requisitos de seguridad a nivel mundial y si te está empezando a llamar la atención te interesará que la licencia necesaria se consigue con un curso de 30 a 40 horas de entrenamiento. Aunque el mayor problema no es ese, sino su precio.

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Uno de los 16 Jaguar XKSS fabricados en 1957 se subasta, y podría alcanzar los 15 millones de euros

Jaguar XKSS

Pocas veces se celebra un evento tan exclusivo como el que tendrá lugar el próximo 12 de marzo en la Isla de Amelia, en Florida. Se trata del Concurso de Elegancia de Amelia Island, donde se concentrarán los más impresionantes clásicos de todos los tiempos junto a los más exclusivos deportivos. Y no podía faltar uno de los 16 Jaguar XKSS que se fabricaron en 1957 y que la casa de subastas Gooding & Company pondrá a la venta.

El ganador de tres victorias en las 24 Horas de Le Mans entre 1955 y 1957, como podrás imaginar, no se va a subastar por nada que se aleje del adjetivo excéntrico; el precio oscila entre los 16 y los 18 millones de dólares, lo que vienen siendo 15 millones de euros para arriba. ¿Un paseo por Florida?

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Robots e impuestos: no tan sencillo

IMAGE: Pixelery - 123RFLas recientes declaraciones de Bill Gates en una entrevista en favor de un impuesto para los robots que sustituyan el trabajo humano contrasta con la resolución del Parlamento Europeo del pasado jueves 16 de febrero en la que se pidió el desarrollo de un marco legislativo para el desarrollo y despliegue de robots, pero se rechazó la propuesta de un impuesto específico para ellos.

La idea de un impuesto específico al trabajo robótico pagado por las compañías que los utilicen reviste en su análisis una complejidad muy superior a lo que aparenta. En primer lugar, porque carece de precedentes históricos: tanto en la revolución industrial, en la que el desarrollo de todo tipo de máquinas y procesos de automatización de la producción dejaron sin trabajo a grandes cantidades de obreros, como a lo largo de las décadas transcurridas desde entonces, en las que esa transición no solo ha continuado, sino que ha experimentado una fuerte aceleración, la adopción de tecnologías productivas nunca ha sido objeto de una tasación específica, más allá del hecho lógico de que una mayor productividad y mayores beneficios puedan incidir en un pago de impuestos más elevado.

La idea esgrimida por Bill Gates suena muy intuitiva: “si un trabajador humano lleva a cabo $50,000 de trabajo en una fábrica, ese sueldo paga impuestos sobre la renta, seguridad social, etc.; si un robot viene a llevar a cabo la misma tarea, debería ser gravado a un nivel similar”, choca con una serie de cuestiones que no lo son tanto, y que pueden argumentarse en contra de tal decisión.

La primera de ellas es que el supuesto “patrón de horas hombre” de sustitución a partir del cual calcular esa presión impositiva funciona únicamente en el momento en que tiene lugar esa sustitución, pero empieza a sufrir desviaciones y deja de funcionar a partir del momento en que las sucesivas generaciones tecnológicas van generando mayores incrementos de productividad. La idea de que “este robot que ensambla componentes en una cadena de montaje sustituye a un trabajador que hacía lo mismo” puede parecer sencilla, pero ¿qué ocurre cuando ese ratio va cambiando, o cuando se demuestra que esa sustitución, además, genera una productividad superior, una calidad mayor o menos defectos? ¿Deberíamos incrementar el impuesto progresivamente en función de lo bueno que es el robot? La implementación de tal impuesto parece compleja, y además, muy posiblemente, contraintuitiva e injusta: ¿debemos castigar con mayores impuestos a quienes invierten para llevar a cabo un trabajo mejor, más productivo o de más calidad?

El impuesto a los robots es planteado por Bill Gates, de una manera práctica, como una forma de reducir la velocidad de la transición, con el fin de permitir que la sociedad pueda adaptarse a ella. Un desincentivo a la adopción que permitiría, por ejemplo, invertir en la formación de los trabajadores que pierden su empleo para que puedan ser empleados en tareas que aún requieren habilidades intrínsecamente humanas, entre las que enumera “el cuidado de los mayores, la creación de clases con menos alumnos o la ayuda a niños con necesidades especiales”. Y es precisamente ese planteamiento el que puede resultar en su mayor crítica: ¿debe la humanidad plantearse frenos que retrasen el desarrollo tecnológico? ¿Es razonable algo así? ¿No deberíamos tratar de hacer precisamente lo contrario, acelerar el desarrollo de la tecnología para ser capaces así de recoger sus frutos de una manera más ventajosa?

El desarrollo tecnológico está llevando a una concentración cada vez mayor de la riqueza en menos manos, a una polarización de la sociedad y a una progresiva erosión de las clases medias. Esta situación genera dos argumentos inmediatos de insostenibilidad: por un lado, una sociedad intensamente polarizada y dividida entre muy ricos y muy pobres llevaría a que la demanda para una gran cantidad de productos cayese, y se pusiese en peligro la viabilidad de las compañías que fabrican productos destinados a un mercado masivo. Por otro, esa situación daría lugar – y de eso sí existen abundantes precedentes históricos – a un malestar social que terminaría con total seguridad generando conflictos. Pero ¿es realmente el impuesto a los robots la forma de contrarrestar estas preocupaciones?

La alternativa a la tasación de los robots puede plantearse como el incremento de la progresividad de los impuestos: el que una fábrica que emplea robots pase a tener, como parece lógico, un beneficio mayor derivado de la necesidad de pagar menos nóminas, de una mayor productividad o de una calidad más elevada llevaría simplemente a pasar a un tramo impositivo más elevado, con el fin de que esa recaudación adicional de impuestos pudiese financiar elementos que evitasen el desequilibrio social y la exclusión, planteables posiblemente como una renta básica universal o incondicional. Renta que, por otro lado, podría sustituir a una gran parte de sistema actual de subsidios condicionales evitando la mayor parte de sus efectos negativos, como el desincentivo a la búsqueda de rentas adicionales.

El replanteamiento del sistema impositivo, en cualquier caso, choca con un problema fundamental: el hecho de que, frente a la ausencia de fronteras que plantea el desarrollo y la adopción de tecnología, seguimos viviendo en un mundo en el que cada país tiene libertad para fijar sus impuestos en función de sus estrategias, lo que conlleva la generación de desigualdades y asimetrías que posibilitan la evasión de esos impuestos. Para un país, plantearse un incremento de la presión fiscal a los que más beneficios generan puede suponer un problema de desincentivo a la radicación de compañías exitosas o de huída de sus fronteras de aquellos que se ven sometidos a impuestos más elevados. Pero si además se plantea la adopción de una renta básica universal o incondicional, podría tener además un problema de inmigración y de control de sus fronteras, derivado del efecto llamada planteado por esa redistribución de la riqueza.

No, decididamente, el problema no es tan sencillo como poner un impuesto a los robots: el problema va bastante más allá, y tiene consecuencias mucho más importantes de lo que parece, consecuencias que muchos tenderían a considerar problemas imposibles de resolver, como la posibilidad de plantear un mundo sin fronteras o sometido a leyes comunes. La discusión sobre esta cuestión merece un nivel de atención mucho mayor y más profundo, más allá de ideas simples y soluciones puntuales. Si alguien pensó que el mundo no había cambiado, que vaya volviendo a pensarlo.

 

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Este futuro BMW M2 M Performance no es el M2 GTS que estábamos esperando, pero tiene su gracia

Este hipotético BMW M2 M Performance no es el M2 GTS que estábamos esperando

A través del sistema de pedidos de BMW en Estados Unidos se ha filtrado una nueva versión del deportivo BMW M2, y aunque todos esperábamos la noticia de que un futuro M2 CS o M2 GTS estaba en camino, lo cierto es que se trata de una edición especial firmada por M Performance. Al parecer, es sólo para el mercado estadounidense y su producción estará limitada a 150 unidades.

Con un precio base de 61.695 dólares, es 10.000 dólares más caro que el M2 convencional y la pregunta lógica es, ¿a qué corresponde ese sobreprecio? Pues, básicamente, el modelo recibe chucherías M Performance, como detalles exteriores de color negro en el frontal, carcasas de retrovisores en el mismo tono o listones retroiluminados en los umbrales de las puertas.

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Este Lotus Evora Sport 410 es único y rinde homenaje al Lotus Esprit S1 de James Bond

Lotus Evora Sport 410

Lotus Evora Sport 410 es la edición limitada a 150 unidades del Evora Sport lanzada al mercado en octubre del año pasado, el cual incorpora 10 caballos más de potencia y reduce su peso en 70 kilos respecto al modelo normal.

Precisamente una unidad de ese modelo ha sido elegida para rendir tributo a un coche mítico como fue el Lotus Esprit S1, el coche que utilizó James Bond en La espía que me amó, una película que este año cumple 40 años. Y que mejor forma de rendirle tributo que haciendo un Evora Sport 410 casi igual que el S1.

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