Reconocimiento facial y futuro

Nos hemos quedado con tu cara - El País

Joseba Elola, de El País, me llamó para hablar sobre los nuevos desarrollos en reconocimiento facial y las consecuencias que podrían llegar a tener en el futuro, y anteayer citó algunos de mis comentarios en su reportaje titulado “Nos hemos quedado con tu cara“.

Cuando hablamos de reconocimiento facial, hablamos en realidad de una tecnología con la que llevamos conviviendo ya mucho tiempo. Podemos construir un sistema de reconocimiento facial con cierto nivel de precisión con una simple Raspberry Pi de 29 euros y unos pocos componentes más. En los últimos tiempos, sin embargo, los avances en la capacidad de procesamiento, en la resolución de las imágenes y en los algoritmos de reconocimiento ya permiten que utilicemos esa tecnología con toda normalidad y prácticamente sin errores para desbloquear nuestro smartphone muchas veces al día, con un nivel de seguridad que impida la gran mayoría de los trucos habituales o razonables, y que esa identificación pueda, además, ser compartida con otras aplicaciones con el fin de proporcionar un adecuado balance entre comodidad y seguridad.

Al tiempo, las aplicaciones de la tecnología han ido incrementándose, y supuestamente en aras de una seguridad cada vez mayor hemos ido pasando de sistemas destinados a localizar a personas que habían cometido delitos y que, en función de los mismos, pasaban a estar incluidos en determinadas bases de datos, a la recolección de esas mismas bases de datos incluyendo los datos de ciudadanos completamente inocentes, no implicados en la comisión de delito alguno. En países como los Estados Unidos, China, India y muchos más la recolección de datos biométricos se está convirtiendo en cada vez más habitual, con todo lo que ello conlleva, incluyendo problemas de seguridad. Con que simplemente tengas una identificación en los Estados Unidos o hayas entrado por sus fronteras, los parámetros de tu cara ya están registrados en bases de datos gubernamentales que pueden permitir tu identificación bajo determinadas circunstancias. En China, el experimento de Xinjiang, en donde se han desplegado este tipo de tecnologías para luchar contra la supuesta amenaza del secesionismo uygur, la posibilidad de identificar a una persona a partir de un simple paso de pocos segundos por delante de cualquier cámara en la calle es ya una realidad.

La misma tecnología es utilizada en entornos como Facebook para reconocer tu imagen incluso en fotografías en las que no hayas sido etiquetado, aunque esta tecnología no es utilizada en Europa o en Canadá debido a restricciones legales. En Rusia, como comentamos hace algún tiempo, hay apps que trabajan con las fotografías de la ubicua red social VK para reconocer a personas con las que puedes simplemente haberte cruzado por la calle: la combinación del reconocimiento facial con el hecho de que todos llevemos una potente cámara en el bolsillo: el auténtico “Shazam para personas”.

Estamos en una compleja transición entre una sociedad que valora la comodidad y otra dispuesta a buscar la seguridad a costa de la privacidad. En poco tiempo, será perfectamente normal ya no solo que nuestro smartphone o nuestro ordenador se desbloqueen con nuestra cara, sino también que la cerradura de nuestra puerta de casa se abra simplemente cuando llegamos a ella, que nuestro coche solo arranque cuando seamos nosotros o quienes hayamos autorizado los que estén sentados al volante, o que el cajero del banco nos dispense dinero cuando nos identifique positivamente. Pero al tiempo, se convertirá en completamente normal que existan registros de nuestro paso por cámaras situadas en todas partes, que se niegue a determinadas personas el paso a según qué sitios o cientos de situaciones más que hoy a muchos todavía les parecen de ciencia-ficción. La progresiva ubicuidad del reconocimiento facial trae consigo un cambio definitivo del modelo de sociedad que conocemos, y no tengo claro que el consenso social necesario para ese cambio haya sido objeto de consulta en ningún sitio. Una sociedad diferente, en la que nuestra identificación instantánea no dependerá de la exhibición voluntaria o consciente de un documento, sino que formará parte de algo de lo que difícilmente nos podemos desprender. Con todo lo que ello conlleva.

 

 

 

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Asistentes de voz: pronto, en el salón de tu casa

Home assistantsEl anuncio de Google de que durante 2017, su asistente de voz había llegado hasta 400 millones de dispositivos y que había vendido más de un Google Home por segundo desde que comenzó a estar disponible el 19 octubre, más de seis millones de los denominados smart speakers, ha venido a dejar claro que la categoría se ha convertido en la de más rápido crecimiento dentro de la electrónica de consumo, llegando incluso al punto de robar el protagonismo al ubicuo smartphone.

Los datos de Google son sin duda interesantes y espectaculares, pero en realidad, debemos tener en cuenta que ni siquiera hablamos del líder de ese segmento: de todos los asistentes vendidos hasta el momento, el 75% han sido Amazon Echo. Alexa (a la que ahora ya puedes cambiar el nombre), está cada día más en todas partes, y aunque la opacidad de la compañía hace difícil saber cuántas unidades se han vendido estas navidades, se calcula que el número llega a varias decenas de millones. Los usuarios la utilizan para todo: cuando Jeff Bezos afirmó que su dispositivo iba mucho más allá de llevar a la gente a comprar en Amazon, tenía toda la razón. Los usos más habituales del dispositivo son los recordatorios, seguidos de la música, las noticias, las alarmas, saber la hora, contar un chiste, controlar la iluminación, todos ellos más habituales que el hecho de poner algo en la lista de la compra.

A lo largo de 2018, la previsión es que se vendan 56.3 millones de este tipo de dispositivos. Por el momento, el negocio se lo están llevando Amazon y Google (el HomePod de Apple aún no está disponible, anunciado para principios de este año) salvo en China, donde como es habitual, son marcas como Alibaba, JD.com o Xiaomi las que se llevan el protagonismo. Sin embargo, la realidad es que el negocio como tal aún no ha llegado: por el momento, las ventas se están llevando a cabo como inversión en parque instalado, muy probablemente perdiendo algo de dinero en cada dispositivo, a la espera de que surjan modelos de negocio relacionados con su uso. El desarrollo de interfaces conversacionales y chatbots cada vez más inteligentes permitirá interacciones cada vez más complejas y genuinamente bidireccionales con voces que ya no seremos capaces de diferenciar de las humanas, al tiempo que presenciaremos la aparición de nuevos modelos de negocio: en octubre, Amazon introdujo las suscripciones para determinadas habilidades (skills) de Alexa, anunció la posibilidad de compras dentro de las aplicaciones y comenzó a recompensar a desarrolladores cuyas aplicaciones obtienen un éxito mayor, creando así una plataforma con interesantes posibilidades de monetización. Ademas, Amazon parece amenazar con el desarrollo de un modelo de publicidad asociado a esta plataforma, algo que la marca niega por el momento, pero que algunos han detectado en la forma de conversaciones con algunos anunciantes como P&G o Clorox, lo que podría traernos la pesadilla de sugerencias o anuncios cuando pedimos un producto determinado. 

De una manera u otra, parece claro que 2018 va a ser el año del despegue definitivo de este tipo de dispositivos. Comenzando por la simple idea de pedirles que te pongan música, pero pasando rápidamente a otro tipo de habilidades que, en función de lo observado en el mercado norteamericano, se popularizan rápidamente. Los temores que algunos comentaron al principio con respecto a dejar un dispositivo plagado de micrófonos omnidireccionales en el salón que podrían hipotéticamente conectarse en cualquier momento no parecen estar funcionando como un desincentivo a la adopción, lo que implica que muy posiblemente, en algún momento veremos escándalos o problemas derivados de un uso indebido o, quien sabe, incluso de una posible intervención judicial o de otro tipo. El papel de interfaz de voz con cada vez más cosas parece aportar suficiente conveniencia como para hacer olvidar esos temores: pronto, nuestras casas estarán plagadas de artefactos – luces, enchufes, altavoces, persianas, cerraduras, etc. – que activaremos mediante la voz o mediante alguna aplicación, generando necesidades que no sabíamos que teníamos, y que en muy poco tiempo pasaremos a considerar una parte habitual de nuestras vidas. Si aún no lo ves, solo tienes que esperar un poco: en no mucho tiempo, es muy posible que tengas un dispositivo de este tipo en tu salón.

 

 

 

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La industria del taxi y la expansión china

Didi ChuxingLa adquisición por parte de Didi Chuxing de la parte que aún no poseía del operador de transporte urbano brasileño 99 por un importe total de mil millones de dólares convierte a 99 en el primer unicornio brasileño y confirma las intenciones de expansión global de la compañía china, anunciadas desde hace ya mucho tiempo.

La expansión en Latinoamérica, una de las regiones con más fuerte crecimiento en este ámbito, ofrece a la compañía china dirigida por Liu Qing (Jean Liu en su nombre occidental) la posibilidad de estar presente de manera directa o indirecta en más de mil ciudades en el mundo, potencialmente al alcance del 60% de la población mundial.

La estrategia conciliadora, pactista y tranquila de Liu Qing, hija del fundador de Lenovo, Liu Chuanzhi, está probando ser extremadamente eficiente: comenzó su marcha consiguiendo el pacto entre su compañía, Didi Dache, y su principal rival en China, Kuaidi Dache en febrero de 2015, para iniciar con ello una durísima carrera con Uber por el dominio de las ciudades del gigante asiático que terminó con la venta de las operaciones de Uber en China a Didi a cambio de un intercambio de participaciones. En la práctica, Uber perdió la batalla: cuando se firmó la operación, Didi estaba presente en 300 ciudades chinas frente a las 60 de Uber, y la compañía norteamericana había perdido ya más de dos mil millones de dólares en una carrera sin sentido de promociones y rebajas para intentar infructuosamente hacerse con el mercado. Mientras tanto, entre agosto y septiembre de 2015, Didi llegó a acuerdos con otros grandes competidores como Grab, Lyft u Ola para participar en sus operaciones y colaborar en desarrollo de productos y tecnología, acompañada por la japonesa SoftBank, que acaba de convertirse también en accionista de referencia en Uber. En agosto de 2017, Didi negoció participaciones también en Taxify y en Careem, obteniendo así una presencia cada vez más relevante en Europa, África y Oriente Medio.

La cultura empresarial de Didi Chuxing, por otro lado, parece alinearse con el tono de lo que algunos denominan “la nueva China”: ecológica y socialmente responsable, con programas de oferta de empleo para segmentos desfavorecidos como desempleados de industrias tradicionales o soldados veteranos, con fuerte participación en el entorno empresarial a través de la incubación de más de cuatro mil PYMES innovadoras, y con iniciativas destinadas a reforzar la participación de la mujer en la dirección empresarial (el 40% de los empleados de la compañía son mujeres).

La adquisición de la brasileña 99 confirma lo que ya parecía estar claro: a medida que la valoración de Didi Chuxing crece y se sitúa ya por encima de la de Uber, también lo hace su capacidad para adquirir las compañías en las que previamente ha obtenido participaciones relevantes, al tiempo que desarrolla su capacidad para la conducción autónoma mediante la creación de laboratorios en Silicon Valley y prepara su próxima salida a bolsa en los Estados Unidos. El futuro de la industria del taxi es cada vez más claro, una carrera de empresas completamente interconectadas entre las que destacarán Uber y Didi Chuxing, y en la que la segunda, a día de hoy, parece llevar una clara delantera. Todo lo demás terminará o bien siendo adquirida, o bien desapareciendo, incapaz de alcanzar la escala suficiente para competir. Y la ambición de DiDi no termina en el taxi: también posee participaciones en otro elemento clave de la movilidad urbana, las bicicletas. Una estrategia completamente diferente a la seguida por Uber, pero destinada igualmente a cambiar la imagen del transporte en las ciudades. Y en poco tiempo, muy posiblemente, una parte del paisaje habitual de tu ciudad. Si no la tenías en tu radar, vete situándola.

 

 

 

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Microprocesadores vulnerables: ¿qué son Meltdown y Spectre?

Microprocessors' vulnerabilitiesLa innovación en microprocesadores está en la base del progreso tecnológico: una industria que demanda velocidades de ejecución cada vez mayores, y que ha generado un progreso enorme a lo largo de las últimas décadas. Por eso, las nuevas vulnerabilidades descubiertas en los microprocesadores de todos nuestros dispositivos modernos y comunicadas de manera general ayer, Meltdown y Spectre, tienen un nivel de criticidad tan sumamente elevado, aunque en la práctica poco podamos hacer con respecto a ellas.

¿Qué deberíamos saber al respecto? Fueron descubiertas por investigadores en seguridad: la primera, Meltdown, se debe al trabajo independiente de tres equipos en la Universidad Técnica de Graz, en Cyberus Technology y en Google Project Zero; la segunda, Spectre, también en Google Project Zero y por el investigador Paul Kocher. El descubrimiento, como ocurre en muchas ocasiones en cuestiones relacionadas con la seguridad, se remonta a hace algunos meses, durante los cuales han podido presuntamente ocurrir cosas como que algunos de los implicados se preparasen para ofrecer seguridad a sus usuarios, y otros se dedicasen a vender rápidamente acciones de sus propias compañías.

¿En qué consisten? Todos los microprocesadores modernos utilizan una serie de capacidades de ejecución especulativa para los accesos de memoria: el microprocesador no solo lleva a cabo lo que le pedimos, sino que dedica una parte de sus recursos a especular que una condición determinada, por ejemplo, será verdadera, y a llevar a cabo los accesos a memoria correspondientes a que así fuese, y así optimizar su tiempo de ejecución. Si finalmente esa especulación no resulta cierta, las instrucciones ejecutadas especulativamente son descartadas. Sin embargo, aunque esa especulación y ese descarte no tienen ningún efecto en la ejecución de los programas (además de acelerarla, que no es poco), sí producen cambios en los componentes del microprocesador, tales como, por ejemplo, cargar determinados datos en la cache. La presencia de esos datos en la memoria cache o en otros componentes del microprocesador es detectable porque su acceso es más rápido que si no estuvieran ahí, y eso podría permitir el acceso a información sensible. Básicamente, hablamos de vulnerabilidades que, en el caso de Meltdown, rompen la frontera entre las aplicaciones del usuario y el sistema operativo, permitiendo así que un programa malicioso pueda acceder a la memoria y, por tanto, a datos de otros programas o del propio sistema operativo. En Spectre, más difícil de explotar que Meltdown pero también más difícil de parchear o solucionar, hablamos de la ruptura del aislamiento entre distintas aplicaciones, lo que permite que una aplicación maliciosa pueda engañar a otras aplicaciones sin errores para obtener datos de las mismas.

Todos los microprocesadores modernos utilizan ejecución especulativa, y de hecho, es una funcionalidad que está en la base de sus prestaciones y que los microprocesadores de Intel llevan a cabo de una manera particularmente agresiva. Los parches que se han puesto en marcha hasta el momento son una primera solución, ponen bajo control o eliminan las funciones especulativas, y provocan al hacerlo pérdidas de prestaciones de hasta un 30%. Renunciar a la ejecución especulativa no parece el camino a seguir, y la solución final podría demorarse bastante tiempo, durante el cual, indudablemente, surgirán actores capaces de explotar las vulnerabilidades en sistemas que no hayan sido parcheados.  Algo tan evidente como que debes aplicar los correspondientes parches de seguridad no es en realidad tan sencillo: aunque en muchos casos esos parches se aplican de manera automática, no todos los usuarios tienen la cultura adecuada como para aplicarlos regularmente. Pero además, la solución debe considerarse como algo temporal: a lo que nos dirigimos es a un replanteamiento fundamental sobre el uso de la ejecución especulativa en microprocesadores, un proyecto de nueva arquitectura que solucione estos problemas de la manera adecuada que llevará mucho tiempo.

¿Es normal que pasen estas cosas? Sí, desgraciadamente, es lo que tiene que la industria avance a la velocidad que avanza. ¿Quiere decir que todo es vulnerable? ¿Estás en riesgo? Si simplemente usas un dispositivo, lo normal será que no, porque las vulnerabilidades no son suficientes – o no en su estado actual – para, por ejemplo, comprometer tu máquina a través de su navegador. El riesgo fundamental es para los proveedores de servicios de computación en la nube, que por lo general ya habrán aplicado los correspondientes parches a costa de un descenso en su rendimiento, con todo lo que ello conlleva en términos de coste. Básicamente, un problema para el que no vas a poder hacer nada más – ni nada menos – que seguir una serie de instrucciones cuando estas vayan llegando, que debería servirte para extremar la precaución y las rutinas de seguridad – nunca es malo que lo hagas – y que se mueve a unos niveles que están muy por encima del usuario común.

 

 

 

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Tendencias tecnológicas para el 2018

Bienvenidos a la era del ‘zero click’: los asistentes de voz se harán ubicuos - Cinco DiasDesde ya nada menos que el año 2007, convertido ya en un clásico que comenzó cuando era yo director del área, Marimar Jiménez pide colaboración a los profesores de Innovación y Sistemas de Información de IE Business School para escribir su artículo en Cinco Días sobre tendencias tecnológicas para el año que se inicia. Lógicamente, el artículo no pretende resaltar únicamente las cosas que surgirán durante el año, sino que intenta hacer una cierta proyección del ciclo de cada tecnología y su adopción, en un ejercicio más del tipo “de qué cosas hablaremos durante el año” basado en múltiples elementos (para mí, por ejemplo, resulta muy significativo el nivel de curiosidad y las reacciones de mis alumnos en mis clases, que incluyen desde universitarios o recién graduados hasta la alta dirección).

Este año se titula “Bienvenidos a la era del ‘zero click’: los asistentes de voz se harán ubicuos“, y además de yo mismo, han participado, por orden de mención, Julián de Cabo, Fernando Aparicio, Casimiro Juanes, Eduardo Pedreño, Kiron Ravindran, Elena Yndurain, Alvaro Arenas y Agustín Cuenca.

A continuación, la lista de puntos que envié a Marimar:

  • Logística de nueva generación: en diciembre de 2013, Jeff Bezos, en una entrevista, anunció que su compañía, Amazon, estaba estudiando el reparto con drones. En diciembre de 2016, lo convirtió en realidad, con unos pocos clientes y con un limitado número de productos, en las afueras de Londres. En 2018 veremos la popularización de este tipo de procesos logísticos, que algunos aún ridiculizan o creen ciencia-ficción, en una amplia variedad de aplicaciones, y no solo por el aire: también robots con ruedas o aplicaciones de otros tipos. La logística se convertirá en uno de los factores competitivos más importantes y decisivos, y quienes apuesten por ella, como Amazon o Inditex, irán un paso más adelante.
  • Vehículos autónomos: los vehículos autónomos de Waymo ya circulan en pruebas piloto sin conductor de seguridad en Phoenix, Arizona. En el primer trimestre del año se convertirán en un servicio de taxi autónomo sin presencia de conductores, y cobrarán por ello a quienes lo quieran utilizar. De manera inmediata, el servicio se lanzará en otras ciudades, y los taxistas se encontrarán con su verdadero enemigo, que no eran precisamente Uber o Cabify…
  • Vehículos eléctricos: el año 2018 será el de la consagración del vehículo eléctrico como la mejor opción, los gobiernos apostarán fuertemente por su popularización, y los usuarios se darán cuenta de que la autonomía ya no es un problema, sino que es más que suficiente para el 90% de sus necesidades. Los híbridos, en cambio, se revelarán cada vez más como un fraude de las empresas automovilísticas destinado a prolongar la vida del ineficiente motor de explosión.
  • Contenidos en 4K: los grandes eventos deportivos del año producidos en 4K elevarán la demanda para este tipo de televisiones, y harán que muchos se decidan a modernizarse en un elemento central del hogar que muy posiblemente aún sienten que casi acaban de comprarse…
  • Machine learning: más aplicaciones, más algoritmos, y cada vez más posibilidades de construirlos mediante procedimientos más accesibles. Si los años anteriores demostraron la solidez del machine learning como piedra angular del futuro, 2018 empezará a hacerlo cada vez más tangible… o cada vez más indispensable.
  • Asistentes de voz: cada vez más ubicuos, en cada vez más idiomas. La llegada de Amazon Echo con su Alexa al mercado español desencadenará la batalla en este segmento, y llenará nuestras casas de cacharritos a los que les pedimos desde la predicción del tiempo o las noticias, hasta que nos hagan la lista de la compra o nos pidan un vehículo…
  • Hologramas: la proyección y la representación en 3D, mediante gafas de realidad aumentada o directamente desde dispositivos especialmente diseñados para ello, perderá su componente de ciencia-ficción y empezará a verse como una interfaz con múltiples posibilidades, al tiempo que se consolida el mercado de realidad virtual.
  • Seguros sensibles al contexto: algunas aseguradoras comienzan a reducir sus tarifas a los conductores que conducen en modo autónomo, una tendencia que veremos cada día más. La conducción autónoma es intrínsecamente más segura, y muchas aseguradoras, sencillamente, ven la oportunidad de atraer a clientes más interesantes, proactivos y sobre todo, con menor accidentalidad. Del mismo modo, veremos a otras compañías apostar cada vez más por otros dispositivos de tipo IoT o wearables para incidir en el precio de sus seguros de hogar o salud.

 

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¿Lucha de gigantes? Será una broma…

Lucha de gigantes: El Corte Inglés derrota a Amazon - Cambio16Gonzalo Toca, de Cambio16, me llamó por teléfono para hablar sobre la dinámica competitiva en España entre Amazon y El Corte Inglés, pero cuando ayer vi el reportaje que publicó y en el que me cita brevemente, “Lucha de gigantes: El Corte Inglés derrota a Amazon“, me horroricé: es, seguramente, el peor y más absurdo titular que he visto en mucho tiempo. De hecho, leyendo el artículo entiendo que me cite tan poco, porque lógicamente, no pude darle ningún argumento que llevase a la conclusión que indica el título, sino más bien todo lo contrario.

Plantear la competencia entre El Corte Inglés y Amazon como una “lucha entre gigantes” es, sencillamente, absurdo. Pongamos, por favor, las cosas en su sitio: mientras Amazon es la cuarta compañía cotizada más grande del mundo, con una valoración de más de 571,000 millones de dólares, El Corte Inglés es una empresa no cotizada que podría valer, en el más optimista de los escenarios, unos 16,000 millones de euros, casi treinta veces menos. Pretender equiparar a ambas compañías calificando un supuesto enfrentamiento como “lucha de gigantes” obvia una clara evidencia: que si una cosa es no una, ni dos, sino treinta veces mayor que otra, solo una de ellas puede ser calificada como “gigante”, no las dos. Tan solo en la reciente adquisición de Whole Foods, una cadena de 473 supermercados estratégicamente situados, Amazon se ha gastado casi tanto, 13,400 millones de dólares, como lo que algunos afirman que vale El Corte Inglés, que sumando sus centros con los Hipercor y los Supercor llegaría a reunir un total de 228 locales. En número de empleados, hablamos de magnitudes igualmente incomparables: frente a las alrededor de 92,000 personas que trabajan en El Corte Inglés, la plantilla de Amazon tiene el tamaño de un país pequeño, más de medio millón de empleados.

Pretender comparar así ambas compañías es algo que solo puede calificarse de miopía espectacular: Amazon no solo es un gigante del comercio a nivel mundial, única variable en la que podría coincidir en un ámbito similar al que El Corte Inglés compite a escala local (con actividad únicamente en dos países, España y Portugal), sino que además, lo es en industrias tan diversas como la producción y distribución de contenidos, el software, el hardware, las plataformas logísticas o el cloud computing, por citar únicamente algunos de sus negocios más destacados. Mientras Amazon es, desde hace algún tiempo, la compañía que inspira más miedo a los directivos de prácticamente todas las empresas del mundo, El Corte Inglés únicamente suena conocida a aquellos que han pasado alguna vez por España. ¿Os impresiona el hecho de que El Corte Inglés sea el primer anunciante de nuestro país, con un volumen de 78.5 millones de euros? Pues el presupuesto de marketing de Amazon se calcula en torno a los 7,000 millones de dólares. Vamos a dejarnos de comparaciones sin sentido, por favor.

Ni hay una “lucha de gigantes”, ni el Corte Inglés “derrota” a Amazon en nada, y plantearlo así no tiene ningún sentido. Que El Corte Inglés facture en dos países, España y Portugal, cinco veces más que Amazon no quiere decir absolutamente nada, del mismo modo que no tiene ningún sentido comparar el volumen total del comercio de un país con únicamente el comercio electrónico en el mismo. El Corte Inglés es una gran empresa comercial española a la que espero y deseo que le vaya bien muchos años, pero Amazon es un gigante imparable a nivel mundial en una amplia variedad de ámbitos. El Corte Inglés lleva actuando en el mismo ámbito desde 1940 y, como mucho, precisamente espoleada por Amazon, empieza a moverse tímidamente en el mundo online. Amazon ha crecido tanto y en tantos negocios desde su fundación en 1994, que su revalorización bursátil desde que salió a bolsa alcanza un porcentaje hasta difícil de leer: 67,597% (y sí, la coma es un separador de millares, no una coma decimal). Si queremos evaluar el tema de una manera definitiva y evidente, diríamos que mientras El Corte Inglés tiene que mirar a Amazon para inspirarse en muchas cosas, Amazon no necesita mirar en absoluto a El Corte Inglés – ni a prácticamente nadie – para nada.

¿Tiene El Corte Inglés algo que hacer frente a Amazon? De nuevo, resulta absurdo plantearlo así. Seguramente, el volumen de lo que adquiriremos en Amazon a lo largo de los próximos años crezca de manera sostenida, mientras que el que adquiriremos en El Corte Inglés siga una dinámica relativamente constante, cuando no descendente. Desde hace años, la mayor parte de las cadenas generalistas de grandes almacenes en Estados Unidos evolucionan a la baja: las tendencias de los países no pueden trasladarse sin más a otros y, por tanto, eso no quiere decir necesariamente que sea lo mismo que vaya a pasarle a El Corte Inglés, pero tampoco que ni en sus mejores sueños pueda aspirar a acercarse al crecimiento y dinamismo que muestra una compañía como Amazon. Sin embargo, hay mucho espacio en la economía de los países para competidores locales en el mundo de la distribución, y el hecho de que a Amazon le vaya cada vez mejor no quiere decir que vaya a acabar con El Corte Inglés, ni que tampoco lo pretenda. Hablamos, simplemente, de compañías que no son comparables, eso es todo. De dimensiones y de ligas completamente diferentes. Ah, y de un muy mal titular.

 

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La tecnología como variable política

IMAGE: Tatiana Kalashnikova - 123RFLos recientes disturbios en Teherán, donde una creciente ola de insurgencia ha congregado a decenas de miles de manifestantes durante ya varios días demandando un cambio en la política del país y un abandono del régimen teocrático, están poniendo de manifiesto la importancia de las herramientas tecnológicas como forma de coordinación de movimientos políticos, como ya ocurrió durante la llamada Primavera Árabe entre 2010 y 2012.

Ante la evidencia de que la coordinación de las protestas se estaba llevando a cabo mayoritariamente en Telegram, que cuenta con más de cuarenta millones de usuarios en un país con ochenta millones de habitantes, el gobierno del país solicitó a Pavel Durov, fundador de la compañía, a través de Twitter, que cerrase un grupo en el que presuntamente se estaban llevando a cabo llamamientos a la violencia y al uso de artefactos incendiarios contra la policía, petición que la compañía atendió tras comprobar tal circunstancia citando su política de no permitir usos destinados a promover la violencia. Sin embargo, cuando los seguidores del canal se han coordinado para reunirse en otros grupos, el gobierno ha amenazado con el cierre de la aplicación, cierre que parece ser – la información es confusa en este punto – que se ha llevado a cabo, junto con cierres de otras redes sociales como Instagram y, posiblemente, cierres puntuales de toda la conectividad a la red.

La interfaz entre la política y las herramientas de comunicación en la red se está volviendo cada vez más sofisticada. Los cierres totales de conectividad como el reciente en Congo, en un mundo cada vez más conectado y donde internet juega cada vez un papel más importante en la vida de las personas, se convierten en impopulares y difíciles de mantener en el tiempo, mientras que las aplicaciones van siendo cada vez más conscientes de su posible papel y atendiendo determinadas peticiones, incluso en el caso de herramientas como Telegram con sistemas de cifrado fuertes que no permiten una posible monitorización gubernamental.

En el escenario político, las herramientas de comunicación y coordinación tienen ya un papel tan importante que sus decisiones pueden resultar enormemente complejas. Del mismo modo que Telegram decide, tras una inspección y una comprobación, cerrar un grupo en el que presuntamente había llamamientos a la violencia, nos encontramos con que Facebook decide cerrar la página del líder pro-ruso de ChecheniaRamzan Kadyrov, con cuatro millones de seguidores, debido supuestamente a requisitos legales tras su inclusión en la lista de sanciones de la Oficina del Tesoro norteamericano de control de activos en el extranjero. Independientemente de las simpatías o antipatías que el líder de Chechenia pueda generar, la decisión resulta llamativa por su incoherencia, dado que otros líderes, como el venezolano Nicolás Maduro y varios miembros de su gobierno se encuentran en la misma lista, pero mantienen su actividad dentro de Facebook con total normalidad.

La interfaz entre la red y la política se está volviendo más y más compleja, y dependiente de factores de control sensiblemente más complejo. En 2009, tras los disturbios de lo que se dio en llamar “la revolución verde“, el gobierno norteamericano pidió a Twitter, que entonces estaba siendo utilizado como herramienta de coordinación por los manifestantes, que pospusiese un cierre temporal por mantenimiento para no interferir en el uso por parte de los insurgentes. Desde esos tiempos a los actuales, las herramientas han cambiado, pero su control también, y la nueva interfaz entre gobiernos y compañías parece estar volviéndose sensiblemente más compleja. Por un lado, ninguna herramienta quiere ser vista como una forma de coordinar o promover usos abiertamente violentos o ilegales. Pero por otro, estamos dando forma a un cóctel en el que se entremezclan intereses económicos, políticos y de política internacional sumamente complejos, cada vez más difíciles de controlar. A medida que esas herramientas prueban una influencia cada vez mayor, las compañías que las mantienen se convierten en actores más importantes y con más potencial en el terreno político, con capacidad para jugar o dejar de jugar un papel potencialmente decisivo.

Creo que va a ser uno de los temas más discutidos en 2018: la toma de conciencia por parte de las empresas de la red de la verdadera influencia que pueden llegar a tener fuera de ella. Cuando una protesta política toma una dimensión determinada, es bastante posible que su entidad se vuelva independiente del tipo de herramienta utilizada, como posiblemente esté ocurriendo en Irán. Pero más allá de las simpatías o antipatías que nos genere un gobierno o régimen determinado, pensar que sus destinos pueden estar sujetos a las decisiones de determinadas herramientas tecnológicas y sus intereses o los de los gobiernos de sus países… tampoco resulta especialmente tranquilizador.

 

 

 

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La victoria de McLaren Honda y los otros 9 momentazos de la temporada 2017 de Fórmula 1

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La temporada 2017 de Fórmula 1 además de ser recordada por ser el año en el que Lewis Hamilton consiguió su cuarto Campeonato del Mundo, en el que Mercedes siguió dominando con autoridad y el último de McLaren junto a Honda, ha tenido otros grandes momentos.

Recordamos cuáles han sido los momentazos de la temporada dentro y fuera de la pista. Esos momentazos que nos han sacado una sonrisa entre tanta victoria de los Mercedes y dramas dentro del equipo de Woking.

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Cerco a Uber y Cabify: el Consejo de Ministros aprueba más regulación, mientras la CNMC lo ve excesivo

Nueva normativa Uber Cabify

El Consejo de Ministros ha aprobado la normativa propuesta por el Ministerio de Fomento para frenar la expansión de las empresas de alquiler de vehículos con conductor como Uber y Cabify. Esta normativa incluye dos novedades:

  1. Las licencias VTC no podrán venderse hasta pasados dos años desde su adquisición.
  2. Las empresas deberán inscribir en un registro único estatal todos los servicios que presten, antes de llevarlos a cabo.

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Este niño se llama Alex, tiene 3 años y si te picas con él te dará una paliza

Nino Dirt Rally

¿Alguna vez te has preguntado por qué los finlandeses son tan buenos pilotando en rally? Si no lo has hecho nunca, deberías, pero la respuesta es fácil: tienen un clima bastante cansino que les mantiene con las carreteras nevadas buena parte del año. Así, a la fuerza, es fácil que aprendan a controlar al volante en condiciones de baja adherencia.

Bueno, pero se puede ir un poco más allá y es que si pensabas que enseñar a conducir a tu hijo es una de las pocas cosas que nos quedan, empiezas a estar equivocado. Si juntamos las dos cosas nos encontramos con Alex, un pequeño que con sólo tres añitos es una maldita máquina jugando al DiRT Rally.

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Tecnología, movilidad y eficiencia energetica